
Los pueblos alicantinos
esconden una grandeza:
guardan las huellas vivas
de un poeta con nobleza.
De un hombre que al caminar
impregnó el aire de sueños,
escribiendo en soledad y
plasmando con tinta y sangre
sus cantos a la verdad.
Su nobleza la expresaba
con su amor al ser humano
y al consolar con su pluma
el llanto de sus hermanos.
Dolores y frustraciones
cantos y alegrías,
trasmitió en su pluma eterna
llena de melancolía.
El gran Neruda contó
que lloró con sus poemas
y que en España existía
un Poeta de valía.
La grandeza de su obra
hoy se torna insuperable.
Los poemas de Miguel
son canciones admirables,
que las canta el mundo entero
con reverencia y esmero.
Porque el gran Miguel Hernández
es amor, dolor y vida,
reflejado en sus cantares
de pasiones, de verdades.
¡Por el gran Miguel Hernández
el poeta del amor!
aquél que nos enseñó
a transmutar del dolor.
Autor:Ricardo Picó Mora
Con registro en la oficina española de la propiedad intelectual