lunes, 22 de agosto de 2011

De la serie poética: de putas y ladrones...


ELLA

Comienza su jornada algo impaciente

envuelta en ropa transparente y perfumada,

va mostrando su belleza a aquellos clientes

que se arremolinan en la entrada.


Es joven, de pechos aún precoces

de cabello tan negro y fascinante

que provoca a los hombres con sus poses

de hembra sensual y fulgurante.


El viento asalta su hermosura

excitando aún más a los curiosos,

quienes al ver su piel casi desnuda

aviva la libido impetuosa.


Con la mirada cabizbaja se encamina

hacia el cuarto donde venderá placer,

aún culpable, pues la sociedad le recrimina

que ella es una puta y por tal, mala mujer.



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Ricardo